Tiempo...


Hace algunos días, he estado observando el lugar en donde estoy viviendo, y no me refiero a una casa, no, sino que a mi propio  cuerpo, ya que para mi él es simplemente un bonito lugar en el que mi alma ha decidido anidar por un pequeño periodo de tiempo. Porque si, creo que la vida es demasiado corta para las muchas cosas que me gustaría hacer mientras respire. Y es por esa misma razón por la cual necesito este tiempo. El tiempo es mucho si nos paramos a pensar bien, pero lastimosamente nos lo acortan, nos lo roban las responsabilidades, todas aquellas cosas que hacemos y que no nos llenan en absoluto, gracias a esas responsabilidades que cada día son más, una puta mierda la verdad, dejamos de vivir y pasamos a ser esclavos de nuestras propias necesidades ¿vitales?... quizá, o quizá simples caprichos. 

Mi mente, mi cuerpo, todo lo que me hace ser yo, esta sucio, desordenado. Y necesito tiempo para ordenar mi vida por decirlo de alguna manera. Esto no es cosa fácil, y requiere mucha fuerza de voluntad el decidir salir de nuestra zona de confort. Pienso. Se que soy un drama, y puede que este transmitiendo un tornado cuando apenas llega a ser un soplo de viendo. Sin embargo, yo lo veo así. Mi sensibilidad no siempre es mi mejor aliada, otra puta mierda, pero... esta soy yo. Y tengo que aprender a jugar con lo que tengo que es: un puñado de sensibilidad, espontaneidad que se ha compinchado con una impulsividad aterradora, llantos, drama, humor del cual solo es capaz de hacerme reír a mi misma, mi ego dice que una chispa de inteligencia, aunque mi humildad grita que me invade la ignorancia, y no faltan ni sobran inseguridades... Esa soy yo. 

Estaría estupendo estar perdida en una isla remota, llena de bichos y tiempo. Pero, me moriría de miedo y lo acortaría de igual manera o probablemente seria la persona más feliz del mundo mezclada entre la fauna y la vegetación. Me gustaría saberlo. Pero, no, no estoy perdida en una isla paradisiaca, estoy incrustada en el lado izquierdo de mi cama de hierro forjado junto mis dos queridos, cosa1 y cosa2, que no paran de exigirme mimos. Son mi vida, quien diría que mis gatos se convertirían en una de las razones de mi existencia. 

Limpiar la mierda nunca es bonito, es asqueroso y el simple hecho de planteártelo te dan arcadas. Pues, si, es así como me me siento. Estoy a punto de ver cosas asquerosas de mi vida que #1. Me avergonzarán #2. Me enfadaran #3. Intentaran hacerme retroceder, pero es peor no intentarlo ¿no?.

Y, solo sabré que todo esta impecable cuando me convierta en la persona que deseo ser. No en una persona que se ha conformado con lo que la vida le ha escupido por compasión. Así que si, he decidido vivir, he decidido ser ese personaje de novela que evoluciona para al final comer perdices, aunque, en mi final feliz terminaré comiendo pasas. 

Besos...

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